En primera persona (VI)

Hoy, como cada viernes,  compartimos con todos vosotros una nueva entrada en nuestro blog! Esta vez me he animado yo, María Martínez, a contaros mi testimonio en Primera Persona!

Encantada y agradecida de compartir con todos vosotros mi experiencia ayudando con ello a dar visibilidad a las enfermedades hematológicas desde la propia experiencia del paciente.

¡Gracias! 

Viva La Vida

En 2012, hace 9 años, mi VIDA dio un giro que me enseñó a valorarla y a disfrutarla.
Por aquel entonces yo vivía en Madrid, donde llevaba una vida sin grandes problemas, con mi trabajo que me encantaba, mis amigos, familia…
Recuerdo que nunca encontraba momento para realizar la revisión médica del trabajo y ya llevaba 4 años sin hacerla, así que en 2012 la hice, ya que además me encontraba bastante cansada, pero al ser verano en Madrid pensaba que era cosa del calor de allí.
El médico del trabajo me dijo que me había salido la analítica alterada y que la repitiera por mi cuenta al cabo de un mes. Así hice, al mes repetí la analítica en una clínica y el médico me dijo que tenía una analítica de una persona de 80 años pero que no me preocupase, que no sería nada serio, que me fuese de vacaciones (era el mes de julio) y que en unos meses repetiríamos la analítica. Pero yo no me quedé tranquila y me dio un volante para que me viese un hematólogo.
A los pocos días me dieron cita con hematología y la hematóloga me fue pidiendo diferentes tipos de analíticas.
El 9 de agosto de 2012, salí de trabajar, recuerdo que hacía un sol espectacular en Madrid y me fui a casa a comer. En mi móvil tenía 4 llamadas perdidas de un número que desconocía, pero yo no suelo atender llamadas de números que no conozco. Me puse a preparar la comida y vi que las llamadas insistían así que me decidí a llamar a ese número. Resultó ser un hematólogo del hospital y sin más me dijo que prepara una mochila e ingresara por urgencias, tenían que mirarme bien y que calculase que estaría ingresada mes o mes y medio aproximadamente. Eran las 15h y como muy tarde me dejaba ingresar a las 17.30h. Por suerte vivía en frente del hospital de Sanchinarro que era donde me estaban llevando. Preparé una mochila con cosas sin sentido porque nunca había estado ingresada y me fui sola al hospital, un parque en cuesta separaba mi casa del hospital.
Recuerdo entrar en urgencias y sentirme observada, después llegó el hematólogo que me había llamado y me llevó a una consulta para hablar conmigo. Me dijo que habían visto algo raro en mis analíticas y que al día siguiente me tenían q hacer una punción en la medula ósea para examinarla. Yo no sabía que era eso pero estaba tranquila y le dije q me hiciesen todo lo que fuese necesario para saber qué pasaba.
Me llevaron a la habitación y recuerdo ver un libro que hablaba de oncología (no sabía que estaba en la planta de oncología) y rápidamente lo guardé para que mis padres, que estaban en Asturias y ya venían hacia Madrid, no se asustaran. Ellos llegaron sobre la 1 de la mañana y nada más entrar al hospital y acceder a mi planta se toparon con un cartel enorme que ponía ONCOLOGÍA así que guardar el libro no sirvió de nada.
Al día siguiente me hicieron la punción y me dieron el diagnóstico, leucemia linfoblástica aguda con el 90% de la médula ósea afectada. Había que ponerse manos a la obra ya! Me explicaron todo el protocolo a seguir. Comencé con la fase de inducción que me llevó a estar 42 días ingresada de los cuales parte fueron en aislamiento. A la espera de saber si mi médula reaccionaría bien o tenía q ir a trasplante, miraron si mi médula era compatible con la de mis hermanos. Resultó que los 3 somos 100% compatibles!!
Mi aspirado de médula salió bien y optaron por seguir con las fases y descartar el trasplante de médula ósea.
A los 5 días de haber salido del hospital, volví a ingresar para comenzar la fase de consolidación que se alargaría todo lo que quedaba del año y parte del siguiente. Ingresaba en el hospital por 20 días aproximadamente y salía 15 días a casa, además, cada 21 días durante un año me tocaba intratecal (que es un pinchazo en la columna a través del cual te extraen líquido céfaloraquídeo y esa cantidad la sustituyen por quimio).
Yo bromeaba diciendo que era un pincho moruno andante ya que por numerosas complicaciones que fueron surgiendo y solucionándose me tuvieron que pinchar creo que en casi todo el cuerpo, pero por suerte mi medulina fue respondiendo bien. Recuerdo que me ponían tantas quimios con colores tan raros que yo bromeaba con los médicos diciendo que seguro que era fanta limon o naranja.
Salir del hospital era un regalo! Daba igual si salía en silla de ruedas, con muletas o cogida a mis padres, lo importante era salir.
Después de la fase de consolidación llegó la última fase, la fase de mantenimiento durante un año pero ya no tenía que quedarme ingresada para ponerlo!
El 4 de septiembre de 2014 terminé el tratamiento con remisión completa, es decir, sin enfermedad aparente!!!
A lo largo de la enfermedad coincidí en el hospital con Ana (alias la pequeñina), una chica a la que le guardo un cariño muy especial y que me hizo ver la gran necesidad que hay de apoyo durante la enfermedad, porque no todo el mundo tiene la suerte de tener un entorno que la acompañe en este proceso. Recuerdo estar ingresadas aisladas y nos mandábamos correos electrónicos contándonos el día. También descubrí con ella la urgencia de buscar nuevos donantes de médula ósea. Ella nunca encontró ese donante compatible y le prometí que buscaría la forma de intentar concienciar e informar sobre esta necesidad. A mi vuelta a Asturias, en 2015 conocí a nuestra querida Vero, que ya llevaba mucho tiempo informando y concienciando sobre este tema y gracias a ella pude comenzar a cumplir mi promesa.
Ha sido y sigue siendo una carrera de fondo, los tratamientos son duros y dejan sus secuelas, cirugías, prótesis de caderas, limitaciones de movimientos y dolores son mis compañeros de Vida pero también he aprendido a VIVIR con ellos y disfrutar de la VIDA con ello, porque poder VIVIR es un lujo que no podemos desperdiciar.
Soy muy afortunada porque he estado acompañada en todo momento por familiares y grandes amigos! Un equipo médico que me ha cuidado muchísimo y han surgido y siguen surgiendo nuevas amistades a raíz de la leuce! Así que siempre sacaré más cosas positivas que negativas de esta aventura de vida llamada leuce!
¡¡¡Viva la Vida!!!

María 

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5 Comments

  • Hace 14 horas

    Ana

    Gracias de parte de una madrileña .

  • Hace 12 horas

    Ninel

    Muchas gracias, María, por compartir tu experiencia vital y ¡VIVA LA VIDA! Un fuerte abrazo 💖

  • Hace 12 horas

    Maite

    María eres increíble. Eres pura hulkina . Eres un amor. Y que viva la vida.

  • Hace 13 horas

    María

    Que VIVA LA VIDA Hulkina!!! Gracias a ti por tu lucha constante por informar y concienciar!! Equipo medulín!! 💪🏼💪🏼 Seguiremos surfeando la VIDA 🏄‍♀️ 🤗😘

  • Hace 17 horas

    Vero

    Que VIVA LA VIDA medulina!!!! Encantada de haberte encontrado en mi camino❤💪🏼❤😘😘. A seguir SUMANDO MOMENTOS.

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