En primera persona (V)

Hoy, como cada viernes,  compartimos con todos vosotros una nueva entrada en nuestro blog! Esta vez nuestra querida Verónica nos cuenta su testimonio en Primera Persona!

Muy agradecidos por compartir con todos nosotros tu experiencia ayudando con ello a dar visibilidad a las enfermedades hematológicas desde la propia experiencia del paciente.

¡Gracias Verónica! 

Recuerdos

Recuerdo aquel 8 de septiembre de 2017, día de Asturias y de nuestra patrona la Virgen de Covadonga, la piquiñina y galana, fue el día que ingresé en el aislamiento para realizarme el trasplante de médula ósea.

Recuerdo ir a tomar un café con parte de mis hermanos y estar nerviosa antes de ingresar, recuerdo hacerme una foto con mi pelo recién cortado. Entrar en el HUCA e ir cruzando
puertas y más puertas hasta llegar a un mostrador dónde nos esperaban unas enfermeras, tocaba despedir a mi hermano Germán y entrar con mi hermana Bea. Recuerdo traspasar aquellas puertas y no saber cuándo se volverían a abrir.


Durante mis consultas previas a entrar a trasplante, recuerdo que mi médica me había comentado que me había tocado una habitación grande, pero cuando la vi, supe porque la
llamaban “la Suit”. Por sus dimensiones porque realmente era la habitación más grande que jamás había visto en un hospital. Además creo que por sus vistas, ya que tiene un ventanal enorme que hace esquina y desde dónde puedes ver las montañas, el verde de los prados , la ciudad de Oviedo y hasta la Catedral. Mi habitación tenía microondas, nevera y hasta me dejaron meter una cinta de caminar que llamó la atención y algún día recuerdo que cuando venían las enfermeras comentaban que mi habitación era la de ”la cinta de caminar”. Me sirvió mucho para mantenerme en un estado “óptimo” cuando mi cuerpo me permitía hacer algo de ejercicio. También llamó la atención mi lámpara de sal del Himalaya que encendía por la tarde- noche y recuerdo que alguna enfermera me decía que según subía la cuesta para ir al hospital, desde la novena planta, en la esquina derecha se vislumbraba una lucecita de color ámbar que parecía estar encendida a modo de faro para el caminante. Y que decir cuando un día entraron en mi habitación dos enfermeras y una de ellas le comento a la otra que esa era la luz que tenía en su clase de yoga y que dónde había comprado la lámpara.


Aunque os parezca extraño y en la situación en la que estaba, me pareció que poder valorar y apreciar todo esto significaba una superación personal, sacar de esta experiencia tan dura y vital algo positivo. Y ese recuerdo positivo siempre me acompañará mientras tenga memoria.


Recuerdo tener muchos momentos en mi aislamiento, momentos buenos, alguno muy bueno, alguno de reírme mucho, otros por supuesto no tan buenos porque también hubo momentos muy duros. Todos ellos ya forman parte de mi experiencia vital. Me quedo con los buenos y me considero una persona afortunada y privilegiada. Recuerdo el día que me trasfundieron las células de mi donante, un 16 de Septiembre de 2017 (día del donante de médula ósea) en el que volvería a re-nacer, recuerdo pensar en esas células y mandarles mucha energía y sobre todo pensar en mi donante y estar ETERNAMENTE AGRADECIDA A ESA CHICA ALEMANA.


Recuerdo cuando mi médula comenzó a arrancar de nuevo. !!!Que alegría más grande, el esfuerzo había merecido la pena¡¡¡¡¡

Recuerdo conversaciones agradables y amenas con nuestr@s enfermer@s que hacían que tu día a día no fuera tan monótono y como me empujaban con sus ánimos. Recuerdo lo que son las coincidencias de la vida, que mi hermana conocía a Pelayo uno de los enfermeros de la novena y que había estudiado con ella y a Mª José , personal de limpieza, por haber coincidido con ella en la Facultad y acordarse de Bea. Mª José que hacía de terapeuta matutina con nosotros ya que nada más entrar por la puerta te hablaba con esa energía y te trasmitía esa positividad que te alegraba el tiempo que estaba allí.

Recuerdo mensajes alentadores y el grupo de Facebook “Todos con Vero” lleno de pura energía. Recuerdo no sentirme sola ni un solo momento y notar el cariño, el amor y la
energía positiva de MI GENTE, de verdad que me llegó. 


Recuerdo el cambio de turno de mis hermanos como acompañantes. Salir Bea y entrar mi otro hermano Jandro, lo recuerdo entrando con la guitarra, el órgano y parecer el hombre
orquesta. Recuerdo el comentario de María, parece que os vais a montar una fiesta.


Recuerdo cuando vi a mi FAMILIA Y AMIGOS desde la ventana, recuerdo haberme levantado con poquísima o ninguna FUERZA y la ENERGIA que me insuflaron con sus visitas, porque fueron varias las ocasiones. Y cuando aparecieron con la pedazo PANCARTA que ponía: FUERZA VERO, aquí la tengo enrollada en mi habitación porque es enormeee, como sus corazones¡¡¡


Conservo las fotos del momento “pintura de pancarta” en la cafetería del HUCA y como me prestó cuando me subieron cosinas a la habitación (que guardo con especial cariño) para
animarme. SIEMPRE LES ESTARE ETERNAMENTE AGRADECIDA.


Recuerdo el momento de grabar videos, si, videos, yo, calva, con un ojo a la virulé, medio en-drogada…jajajjaja. Pero me apeteció hacerlo, seguro que bajo los efectos de la medicación. Y seguro que sin ella no lo hubiera hecho. Recuerdo el momento en que me comentaron que podía irme a casa. Cuando me desengancharon de la bomba de medicación, menudo ALIVIO. Cuando vi entrar por la puerta a mi hermano Germán que vino a buscarnos a Jandro y a mi. Recuerdo no reconocer a las
enfermeras sin mascarilla y despedirme de ellas con lágrimas en los ojos.


Recuerdo salir caminando por la puerta grande del HUCA, VIVA y tener la sensación como si en lugar de andar, flotara sobre el suelo. Montar en el coche y bajar la ventanilla para que me diera el aire aún con la mascarilla puesta. Esa sensación de estar al aire libre.


Recuerdo llegar a casa y ver la cara de alegría de mis padres, la sensación de sentirme rara en mi propia casa y dormir en mi cama. Recuerdo tantas cosas, pero lo que si recuerdo y tengo presente cada día es que, en aquel aislamiento VOLVI A RE-NACER.


Gracias especiales a mi donante y a tod@s los donantes, de sangre, plaquetas, plasma, médula ósea, células del cordón umbilical y órganos.


GRACIAS porque sin vosotros no sería posible.

Vero 

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