En primera persona (III)

Hoy compartimos con todos vosotros un nuevo testimonio, esta vez de la mano de nuestra querida María Josefa!

Gracias por compartir con todos nosotros tu experiencia ayudando con ello a dar visibilidad a las enfermedades hematológicas desde la propia experiencia del paciente.

¡Gracias María Josefa! 

Voy a contaros un poco lo que me pasó a mi.

Yo llevaba mucho tiempo diciéndole al médico que me encontraba muy cansada, pero me decía que tenia la ferritina muy baja y que era normal, pues sangraba mucho con la menstruación. Le insistía que estaba cansada de estar cansada, el caso es que en una analítica me salió algo y me mandó al hematólogo, allí me hicieron mi primera punción y me mandaron cada seis meses, más o menos, hacerme unas analíticas. Así estuve ocho años aproximadamente, la verdad cada vez me sentía peor, pero bueno...

Hasta que vine aquí a Gijón, ya vine con dolor en las costillas de la parte derecha, me habían dicho que era rotura de fibras, yo vine en Agosto y en el puente de Diciembre tuve que ir a urgencias ya que me dolía la espalda, el costado y no podía poner las piernas derechas en la cama, tenia que dormir con ellas encogidas. Me dijeron que no me encontraban nada.

El caso es que a los dos días, después de comer me tumbé en el sofá y no encontraba postura, me senté en la silla y parecía como si me clavasen una estaca en la espalda y me saliese por el pecho, me puse en la cama y cada vez peor. Fuimos otra vez a urgencias, me hicieron todas las pruebas y a las cuatro de la mañana me dieron el alta ya que no se veía nada, lo único que parecía era que se me había agrandado el hígado. Salimos de urgencias de cachondeo. Me decía mi marido que qué haría yo por las noches, que me pegaba cada lingotazo..., pues es que yo nunca bebí ya que no me gusta, pero yo en el fondo estaba muy preocupada porque si no me encontraban nada era yo que me provocaba aquellos dolores.

Al día siguiente tenia hora con la hematóloga y me dijo que la parte hepática era lo único que tenia bien, me mandó hacer todas las pruebas para entrar en un ensayo clínico.

La verdad cuando me dio nombre a lo que tenia no me dolió, lo único que pensé, es que yo no estaba loca y mis dolores no me los provocaba yo.  Luego entré en el ensayo, me dieron todo lo que necesité, fue un poco pesado y largo pero estaba muy contenta de haber podido entrar en él y de todo hasta que me prepararon para el autotransplante. Como es normal no fue un plato de gusto, unos días estás mejor y otros pensaba si habría valido la pena hacérmelo, pues me encontraba peor que antes, pero sabéis que os digo ahora SI valió la pena!

Lo peor que se lleva es que no puedes ver a los tuyos y se echa mucho de menos aunque hables con ellos. Lo que me fue muy bien fue que me llevé para hacer punto de cruz y era lo único que me tenia distraída, pues ni los libros, ni la tele, ni los juegos. Cuando me dijeron de ir a casa me puse muy contenta, pero cuando llegue me di cuenta que no era la misma que se había ido, no tenia fuerzas para nada, un desastre. El ir a dar una vuelta era un suplicio, los olores no los soportaba, cuando mi marido hacia la comida me ponía como una histérica, le decía que cerrara todas las puertas y que abriera las ventanas, pero poco a poco todo fue mejorando.

Ya voy para siete años y estoy muy bien ,el grupo que hemos hecho en la asociación me está ayudando un montón, los considero ya de mi familia hay que pensar siempre en positivo aunque a veces cuesta mucho y tener mucha confianza en los médicos. Yo estoy muy agradecida pues supieron dar en la tecla y gracias a ellos estoy muy bien.

Un saludo para todos y a cuidarse mucho

Maria Josefa Vllalba

.

1 comentario

  • Hace 16 horas

    Nanny

    He sentido una gran cercanía y sencillez en tu relato.
    ¡Muchas gracias Mª!

Añadir un comentario